Archive for February, 2009

Endorfinas, mejora tu calidad de vida

Wednesday, February 25th, 2009

Las endorfinas, conocidas como las hormonas de la felicidad, son elementos químicos producidos de forma natural en nuestro cuerpo y que cuando son liberadas por nuestro organismo nos sentimos alegres, ilusionados y minimiza las molestias corporales que estemos padeciendo. Es decir, que nos pueden ayudar a combatir el dolor, las crisis nerviosas, el estrés o la depresión.

Placeres

De estructura muy parecida a los llamados opioides, como por ejemplo la morfina o la heroína, producen un efecto analgésico importante en nosotros, pues logran que las señales no lleguen al cerebro, pero con la ventaja de que son sustancias naturales, surgen de nuestro propio organismo y no crean adicción como sucede con las drogas artificiales.

¿Cuando se liberan estas hormonas?. Las endorfinas se disparan cuando sentimos sensaciones de placer como, por ejemplo, comemos algo que nos gusta mucho o practicamos el sexo voluntariamente. Entonces se comunican con nuestro cerebro inhibiendo los mensajes de los centros de malestar y dolor. Por suerte o por desgracia, las endorfinas no tardan mucho en desaparecer, pues también es necesario que lleguen a nuestro órgano cerebral los mensajes que anuncian que algo va mal.

Pero si puedes realizar ciertas actividades que fomentan la expansión de estas hormonas por nuestra máquina corpórea. Puedes elegir, o mejor intentarlo todo, entre hacer ejercicio (sobre todo al aire libre), mantener relaciones sexuales siempre que sea posible, dar y recibir mucho cariño tanto a tu pareja como al resto de las personas de tu vida, reír todo lo que puedas (que, por cierto, es una de las que más endorfinas produce), llevar a cabo terapias o métodos de relajación y buscar momentos para disfrutar de todo aquello que te gusta como tu música preferida, una buena comida o un paseo en estupenda compañía.

Sobre todo después del sexo, (una buena manera de luchar contra el insomnio), las endorfinas nos recorren y nos llevan hasta tal punto de relajación que no podemos menos que dormir como bebés. Lo cual es siempre un estupendo punto de partida para que la mañana siguiente nos encontremos la mar de descansados.

Chocolate, embutido y sexo para desayunar

Sunday, February 15th, 2009

Mira tu por donde ahora resulta que la mejor manera de empezar el día es comiendo chocolate amargo combinado con un surtido de fiambres y practicando el sexo, (esto último antes o después, imagino, que “durante” puede resultar engorroso).

Sexo y Chocolate

Este es la conclusión a la que han llegado dos estudiosos profesionales ingleses, Terry Horne y Simon Wootin, que se han puesto a investigar y han descubierto que este tipo de desayuno y de ejercicio mañanero es una excelente manera de potenciar nuestra actividad cerebral. En su libro, que por cierto saldrá publicado en enero de 2008, explican los motivos por los que han llegado a dicha conclusión.

En “Teaching yourself: Training your brain“, que se traduce como “Enseñándose a si mismo: Entrenando tu cerebro”, nos cuentan que la idea de que nuestra genética es la que limita nuestra capacidad intelectual no es verdadera. Esta capacidad podemos mejorarla y aumentarla llevando una vida sana, lo que engloba no sólo a una dieta apropiada sino también a la práctica de ejercicio, dentro de la cual se incluye el sexo. Por supuesto, no olvidan que tanto el ambiente en el que el sujeto se mueva como la tensión a la que esté sometido día a día puede afectar también a ese potencial.

Y es que, según esto autores, el mejor o peor funcionamiento de nuestro cerebro depende de las sustancias químicas que se liberen. Con el chocolate negro, por ejemplo, se liberan endorfinas, las llamadas hormonas de la felicidad, que alivian nuestro estrés y minimizan el dolor. Esto a su vez también nos ayuda en el mejor funcionamiento de nuestra actividad cerebral. Además, aporta una beneficiosa cantidad de magnesio y de antioxidantes, que son elementos necesarios para una adecuada oxigenación de nuestro órgano pensante.

En cuanto al sexo encontramos que la realización del coito, con la penetración, lo que aumenta es la cantidad de oxitocina, que es una hormona altamente estimulante tanto para él como para ella. Entre otras maravillas es capaz de echar abajo la tensión nerviosa y de hacernos sentir que podemos confiar en los demás, lo que nos incluye a nosotros mismos. También con el sexo aumenta la serotonina, que estimula el pensamiento y nos ayuda a encontrar la inspiración creativa.

Así que ya sabes, por la mañana que no te falte ni tu trocito de chocolate, ni tu platito de embutidos, ni tu buena ración de sexo.

El verdadero sexo completo

Monday, February 2nd, 2009

Cuando uno alcanza cierta edad, la perspectiva sobre determinadas cosas, inevitablemente, cambia. Y, probablemente, una de las perspectivas que más cambien sea la que tiene que ver con las relaciones sexuales.

Llegados a este punto vital, los achuchones y encontronazos casuales dejan de tener el mismo sabor, pasando a convertirse en experiencias vacías. Uno le pide algo más al sexo. Quiere el kit completo, que los besos y abrazos no sólo parezcan de verdad sino que, además, lo sean.

Uno busca más allá del mero placer físico, el cual (que no está nada mal, ojo) ya no es suficiente. Como diría una buena amiga mía “yo, para cinco minutos, ni me quito las bragas”.

Es decir, la búsqueda del placer a través del sexo no satisface tus aspiraciones. En el fondo, te llena más un buen abrazo, de los sentidos de verdad, que cualquier tipo de postura amatoria, sea ésta horizontal, vertical o, incluso, diagonal.

Y aunque sabes que esta búsqueda de la realización completa, dure ésta lo que dure, venga acompañada del vértigo y los miedos, también viene de la mano de las emociones a flor de piel, las sonrisas estúpidas al pensar en ella (o él), las canciones que vuelven a tener dueño y no son sólo maravillosas mentiras de tres minutos de duración, las mariposas en el estómago y, en el fondo, todas esas cosas por las que merece la pena arriesgarse y sentirse vivo, sensaciones que no te quieres perder.

O tal vez todo esto no sea más que una gilipollez y yo sólo soy un tonto romántico.

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