Anteriormente, explicábamos que las causas de abstinencia sexual son variadas y que hacer el amor después de un tiempo prolongado es posible si abordamos la situación con dedicación, esmero y hacemos las cosas bien para que todo funcione bien en nuestra próxima relación sexual.
Ya comentamos algunos factores, como la edad o una ruptura sentimental o sexual reciente, que pueden ser causa de la abstinencia prolongada. Otro factor suele ser la aparición de un bebé.
Las transformaciones de la mujer durante la maternidad pueden tener diferentes efectos que influyen de un modo diferente para unos que para otros.
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A saber: la renovación de la líbido para ella o una verdadera reticencia frente a la “futura madre” para él. En todos los casos, un período de abstinencia de tres meses –tras el alumbramiento- es bastante normal. Luego, hay que retomar la actividad sexual como siempre. Aunque muchas veces cueste un poco porque la energía de la líbido de la mujer estará más focalizada en el nuevo hijo.
Habrá que volver a erotizar la pareja. La mayoría de las veces, la ternura y el sentimiento lo logran con facilidad. Pero Eros continúa allí. La clave para ella será volver a tomar una postura de seducción y volver a mirar a su hombre como un amante y no como el padre de su hijo. En cuanto a él, tendrá que tener muchísima paciencia con su mujer y el máximo de dulzura. Con frecuencia, la joven madre está extenuada psíquicamente. Entre la paciencia y la dulzura masculina y la predisposición femenina a retomar el acto sexual lograrán el objetivo.
Por último, hablaremos sobre otro factor de abstinencia común que suele ser la rutina o el aburrimiento en la pareja.
La pasión de los comienzos se ha debilitado y el deseo natural de arrojarse el uno en brazos del otro ha desaparecido. El acto sexual se va tornando, poco a poco, menos gratificante hasta que la pareja se deja vencer por el “adormecimiento”.
Volver a encender la llama es simple. Sólo hay que comenzar por redescubrirse mutuamente. Fliltear e iniciar juegos de seducción como en los comienzos. Una sexualidad plena requiere consagrarle el tiempo necesario al acto amoroso. Esto es primordial. Hay que cuidar el contexto de la pareja. Salir a cenar con romanticismo a un restaurante, ir al cine, irse un fin de semana juntos los dos afuera,.. En fin, pequeños trucos para volver a estar unidos y encender la pasión volcánica.
Hay que meterse en la cabeza que no se trata de imponerse una meta a cumplir. Hay que entregarse, simplemente, al placer de sentir. El resto vendrá solo.