La adquisición de la identidad de género se produce llegada la adolescencia. Todo el proceso de socialización que se ha producido hasta esa época ha dejado ya una huella indeleble que hace que la persona se sienta hombre o mujer. Durante esos años hasta llegar a la adolescencia se ha creado una forma de comportarse, de pensar, de sentir que son opuestos en hombres y mujeres. En la asignación de género también vienen asignadas por el sexo biológico de las personas.

![]()
Este proceso de asignación de género se lleva a cabo por diversas entidades como la familia, la escuela, la religión, los medios de comunicación social y un largo etcétera. Cuando hablamos de identidad de género hablamos de lo que significa ser hombre y mujer en una determinada cultura, de este modo los hombres y las mujeres se comportan a partir de lo socialmente esperado.
La construcción de la identidad de género comienza en el nacimiento y es un proceso que dura toda la vida. La construcción de los géneros se lleva a cabo por exclusión: ser hombre implica no ser mujer y ser mujer no ser hombre. Esto implica, entre otras cosas que cada género acepta como propias las características que le son propias y no se aceptan como propias las que son del otro género.
Al mismo tiempo la identidad de género también implica que nuestra forma de ser se encuentra limitada por el espectro de actividades que nos son propias como hombre o mujer. Además las metas y objetivos vitales también dependen, en gran medida, de nuestro género.
Fuente: Educasexo | Imagen: Michael_Spencer







