Caricias húmedas y lentas
Sin duda alguna, la lengua es una de esas partes del cuerpo que se caracterizan por ser la más provocativa de todas, siendo muy adaptable e incluso pudiéndose usar de distintos modos.
Así, de esta forma, puedes tocar intermitentemente los pezones de tu amante, maximizar el contacto con sus genitales, o aplicarla con suavidad y dureza alternativamente en la entrada de la vagina, mientras disfrutas del placer propio que está sintiendo tu pareja.
Aumenta, como se ha dicho, el placer hasta casi llegar al éxtasis, provocando sentimientos y emociones muy difíciles de tener en otros momentos.
Una de las mejores tácticas, podría ser lo que el autor Alex Comfort recomienda como “el baño de lengua”, a través de la que lames todo el cuerpo de tu amante con movimientos lentos, largos, y amplios con la lengua.
Otra buena forma podría ser explorar el cuerpo de nuestro amante con la lengua, pues, por ejemplo, lamer la oreha puede llevar al éxtasis, mientras que lamer la piel tras la rodilla llevará a la sorpresa.
Un truco: una forma de provocar sensaciones exquisitas sería lamiendo el cuerpo de nuestro amaste, especialmente las zonas erógenas y soplando después la piel mojada.

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