Muchas gracias a Ricardo por su relato, también se ha animado, parece que esto empieza a calentarse, ¡no te lo pierdas! Y sobre todo,¡Anímate!

Me mira fijamente, serio, parece el más hijo de puta de todos cuando me mira así pero no es como ellos… no se parece en nada, al menos en su forma de ser conmigo. Se acerca a mí lentamente, me mira como si fuera un animal a punto de devorar a su presa, pero en vez de eso me besa suavemente, sin babear, me besa los labios, la cara, el cuello.. ¡Buf! Noto su respiracion, tranquila y profunda.
Me encanta como huele, y su perfume también. Me pregunto cual será. Huele fresco, un poco ácido. Paseo mis labios por su cuello y hasta casi sus hombros mientras respiro profundamente y se retuerce de un escalofrío. Lo primero que tocan mis manos de ella es su cabeza. La vuelvo a dejar en su posición natural mientras sigo comiéndomela a besos. No. No hay mañana. Cuando me quiero dar cuenta la estoy mordiendo como un perro de presa, amarrándola del culo y clavando mi la polla en su estómago, resoplo. Su piel se eriza y oigo un pequeño gemido.
¡Cuántas manos! Sólo tiene dos pero me envuelve… Me acaricia entera pero sin meterme mano. Qué raro… Espera… ¡¿¡Me ha desabrochado el sujetador!?! Manos hábiles, esto promete. Me saca casi dos cabezas, moreno. Se está quedando calvo, pero va rapadito. Como el de Transporter: calvo sexy para entendernos. El culo parece para partirse los dientes al morderlo, luego tengo que hacer la prueba. He acertado con el vestido, sus manos se pasean por debajo de él. No para ni un momento. Ha sido quitarme el sujetador y se ha puesto frenético.
¡Pero chico! ¡Qué son dos tetas! -¡Pero a mi me gustan!- Me contesta, y sigue mamando de las dos el ansioso… me gusta como lo hace el muy cabrón. Mi coño palpita desde hace un rato, cada vez que sube o baja me restriega la polla… ¿he dicho ya que abulta? ¡Estoy rodeada! No quiero moverme, así que me dejo llevar.. ¿Pero qué…? Se ha colocado detrás mía y ahora no tengo acceso a su paquete. ¡Bandido! ¡Esto no se le hace a una dama!
Me coloco detrás de ella y recojo su pelo hasta tenerlo agarrado firmemente con la izquierda, abro las piernas para quedar mas abajo y restriega su culo contra mi polla… Tiro de su pelo y cuando apoya su cabeza en mi hombro voy mordiendola hasta llegar por debajo de la barbilla y la nuez… y porque no llego a más. Me apodero de sus tetas desde atrás, las levanto suavemente, como si estuviera calculando su masa, mientras le beso en la nuca, nos ladeamos un poco para no estar uno delante del otro. Abrazada desde atrás, mientras aprieto su espalda contra mi pecho con una mano con la otra le agarro del coño por encima de la ropa.
Lleva un rato jadeando y a mí se me escapa la sonrisa que merece el momento.
Hey ¿Te estás riendo de mí? -Me encanta verte jadear- Me dice. -Estoy chorreando, lo notas ¿No?..- Sin dejar de mirarme a los ojos ni de sobarme las tetas con una mano con la otra llega hasta debajo de mi tanga. Confirmado, estaba chorreando, y ahora más si cabe… ¡Qué manos! ¡Dios! Se ha mojado los dedos bien y juega con mi clítoris. Me tiemblan las piernas pero él me sujeta, me abraza, me muerde, me aprieta, me besa, me soba, me roza… Se ríe… ¡Cabrón! Entonces me besa tiernamente, sin parar de jugar… Se separa, me mira serio, le pierdo de vista… Vuelve a por mi cuello y entonces se vuelve a humedecer los dedos en mi sexo y no sé qué es lo que hace que mi coño explota, orgasmo clitorial del manual de buenos masturbadores ¡Me rindo! Me besa… -¿Qué besucón que eres no? -Si no te gusta te aguantas- Me dice. Me mete el anular y el corazón en el coño hasta adentro, con firmeza pero sin hacer fuerza. Chorreo como perra en celo, estado en el que me hallo, gimo con ganas. No se lo que está haciendo pero… JO-DER!! Me voy a correr de un momento a otro, no pares, no puedo hablar, no pares… Ensartada e incapaz de controlarme, me corro.
No dices ni pío pero da igual, tu rostro es un libro abierto y tu respiración me marca el ritmo, me excita ver como te dan esos espasmos, cien veces más intensos que los que me dan a mi cuando también me corro, los noto así que dejo de agitar mis dedos dentro de su coño e intento acomodarlos tan adentro como puedo mientras aprieto con la palma de la mano tu clitorix. Ahora. Tiembla.
¡ … !
¿Qué ha sido eso? Mientras saca los dedos lentamente de mi coño me vuelve a besar detrás de la oreja, sin dejar de abrazarme pero sin soltarme del todo. Ha hecho que me corra sin sacarse la polla de los pantalones. Me giro y cara a cara le pregunto -¿Tú… de donde has salido?
-¿Tú.. de donde has salido?- Me dice. Sin dejar de mirar sus ojos lentamente me chupo las yemas de los dedos. -De tus sueños.
Ricardo (Guadalajara)