Consejos para que el sexo desenfrenado no termine ni con el amor ni con el deseo

Ahora sabemos el efecto que produce la demanda del deseo sexual a toda hora tanto en el hombre como en la mujer. Y, por supuesto, el efecto negativo que esto causa en la pareja. Pero, además, hemos comentado que no hay que desesperar porque existe solución para resolver estos casos y para no perder ni el deseo ni el amor.

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La felicidad sexual de la pareja es posible y también es posible llegar a un equilibrio en las relaciones sexuales de la pareja. Si bien el tema es delicado, porque estamos hablando de dos necesidades diferentes (el hombre que desea sexo todo el tiempo y la mujer que no), no es un tema imposible de resolver cuando entre los miembros de la pareja existe el amor.

Acerca de los hombres, decíamos que no son todos iguales. Algunos hombres tienen esta necesidad en forma permanente y viven la relación sexual como una descarga física de energía. Pero otros hombres sienten esta necesidad como una forma de demostrarle su amor a la pareja, es un modo de expresarlo ya que les es difícil expresarlo con palabras.

Acerca de las mujeres, que en los comienzos se sienten halagadas por tanta demostración de deseo, comentamos que a la larga esta situación juega en contra y se terminan sintiendo angustiadas, piensan que ellas no son capaces de cubrir las necesidades sexuales del compañero y, finalmente, terminan por pensar que lo mejor que podrían hacer es un “mayor esfuerzo”.

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Sólo el hecho de pensar en “hacer un esfuerzo” ya es un error. El amor tiene que ser fuente de deseo y de placer pero jamás fuente de esfuerzos. Este concepto es equivocado y conviene desterrarlo de la cabeza a tiempo para poder hallar la solución más adecuada para los dos.

La solución no reside en “esforzarse” bajo ningún punto de vista. En la medida en la que no podemos hablar de la existencia de una “equivocación” dado que no existe una “normalidad” en lo que se refiere a relaciones sexuales (cada pareja es un mundo diferente), la única solución reside en escuchar cuáles son las necesidades del otro.

El diálogo es esencial para poder saber qué y cómo siente el otro. “No estoy del todo segura de que tu deseo esté enfocado en mí”, “me siento demasiado exigida”, “ni siquiera me das tiempo a que te desee” o “lo que yo te doy no te basta” son frases muy típicas que los sexólogos están acostumbrados a escuchar en las primeras citas. Con estas palabras, el hombre se sentirá más tranquilo y hasta, quizás, se anime a hablar él de su propio deseo sexual y de sus pulsiones.

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Algunos sexólogos utilizan el método de ofrecerles hacer un trato en el que una semana cada uno sea el que maneja los impulsos. Pero, no siempre este método da resultado porque todo depende de cada pareja en particular y no de cada pareja en general. En cuestiones de amor y de sexo no es bueno generalizar.

¿Qué es lo mejor que podemos hacer, entonces? ¡Ser nosotros mismos! Ser libres de dar rienda suelta al sentimiento y a la pasión, que desencadena en el acto sexual, pero escuchándose mutuamente e intentando encontrar el ritmo que sea el adecuado para ambos.

Es una etapa algo difícil pero necesaria para que la pareja pueda lograr entenderse. Se trata de entender el propio deseo al mismo tiempo que se intenta entender el deseo de la otra parte. De ese modo, hallaremos un punto de equilibrio en el que los dos miembros de la pareja hallarán la felicidad anhelada y las relaciones sexuales serán exitosas para los dos. 

 

Fotos: Flickr

One Response to “Consejos para que el sexo desenfrenado no termine ni con el amor ni con el deseo”

  1. [...] receta no es simple pero hablar del tema con sinceridad es primordial. Cuanto más abierto sea el diálogo entre la pareja, más abierta será la [...]

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