La sexualidad humana
Muchas veces nos olvidamos que además del ser humano el resto de los animales también tienen vida sexual. El hecho es que nuestra especie, a lo largo de una evolución de millones de años, ha modificado los comportamientos sexuales que tenemos para hacerlos más adaptativos. Mientras que en el resto de los animales la sexualidad tiene simplemente la función de la procreación para evitar la extinción de la especie, en los animales racionales, esto es, en los humanos, el sexo adquiere unos tintes más complejos.

![]()
Una de las causas de que la sexualidad humana sea más compleja reside en la complejidad de nuestro sistema nervioso y en nuestras funciones psíquicas superiores. Los seres humanos tenemos el concepto de la autoconciencia, la transcendencia con la cual envolvemos nuestra vida así como cuestiones de índole social que también están determinando los patrones de nuestra conducta sexual.
Debido a la racionalidad del hombre y a una estructura social que se ha ido gestando a lo largo de los siglos, la conducta sexual humana no obedece a la promiscuidad que existe en el mundo animal. El sexo para los humanos, como para los animales, es una necesidad de índole biológica como puede ser la necesidad de alimentarse o de hidratarse, pero en los humanos la falta de actividad sexual se puede sublimar en otras actividades sin que ello cause menoscabo a nuestro organismo.
La sublimación del sexo ya fue estudiada por el psiquiatra austriaco Sigmund Freud, que desentraño el proceso por el cual algunos seres humanos subliman hacia conductas bien consideradas socialmente sus pulsiones sexuales: el trabajo, el arte, la escritura, la actividad deportiva.
Fuente: La guía de Psicologia | Imagen: davidChief
Artículos relacionados









Últimos comentarios