Los amores veraniegos
Nos encontramos en la época del año en la cual el verano da sus últimos coletazos. También con el fin del verano volvemos a nuestra residencia habitual y a nuestros quehaceres diarios. ¿Quién puede decir que nunca ha intimado con alguien en verano y que de una buena amistad se ha pasado al enamoramiento? Normalmente este tipo de relaciones están diseñadas para personas que todavía no han abandonado la primera juventud, pero la realidad es que el enamorarnos un verano de otra veraneante puede pasar con cualquier edad.

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Esa frase tan manida de la sabiduría popular que dice que la primavera la sangre altera, tiene su fundamento biológico. Durante el verano la mayor cantidad de horas de sol y el calor ambiental hace que nos sintamos mucho más voluptuosos que en otras épocas del año por lo que estamos más predispuestos a los goces sensuales, siendo el amor y el sexo uno de los más importantes.
Habitualmente las vacaciones son una época del año en la cual nos permitimos muchas cosas que no hacemos durante el resto del año. Una de esas cosas que no hacemos durante el año es, normalmente, no dejarnos guiar por nuestros instintos. Lo bueno de nuestro comportamiento veraniego que es que el resto de las personas suelen tender a hacer los mismo, con lo cual hay más posibilidades de encontrar un ligue, una pareja, inclusive hasta el amor de nuestra vida.
El portal de contactos Parship realizó el pasado verano una encuesta cuyos resultados mostraban que el 70% de los encuestados reconocían haber tenido un affaire veraniego, aunque también confiesan que la relación fue perdiendo fuerza a medida que los meses estivales se iban quedando atrás.
Fuente: Hoy Mujer | Imagen: pedrosimoes7
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