Piercing genital: sus riesgos
Las normas de la sociedad van cambiando y a cada vez más gente le tienta la curiosidad de decorar su cuerpo con tintas, piercings, y entre ellos, la moda de los piercings genitales están aumentando entre los más atrevidos.
Hasta aquí todo correcto, pero referente a sus riesgos la cosa no está tan clara: para unos no pasa nada, para otros es muy peligroso y hasta puedes sufrir una invalidez funcional.
Lo cierto, como nos dice WbMed en su reciente artículo “Todo sobre los piercings genitales”, es que aún se desconocen todos los posibles efectos secundarios que acarrea realizarse uno. Y que los iremos conociendo, conforme más gente los use y aparezcan los efectos indeseables.
Por el momento lo que sí sabemos es que la complicación más frecuente es la infección, cuya probabilidad de aparición disminuye si se realizan las medidas de higiene correctas antes (esterilización del material y aparatos), en el curso y después del proceso.
Entre las infecciones que nos encontramos tenemos: hepatitis B y C, VIH y resto de ETS (enfermedades de transmisión sexual) como el Herpes, la Gonorrea, la Sífilis…
Ademas de la infección nos encontramos con los problemas de la localización del piercing genital: un mal procedimiento puede dañar el tejido vascular del pene y provocar impotencia, o hemorragias problemáticas al intentar perforar el clítoris.
Otra cosa a tener en cuenta son las cicatrices que puede dejar la realización de un piercing, pues podrían afectar al orificio uretral, a la desviación del pene en la erección o simplemente a la estética del área genital
En general los especialistas sanitarios recomiendan la no realización de un piercing genital pues es un proceso quirúrgico innecesario que puede conllevar problemas graves, incluso mutilación.
Después de toda esta información, la decisión final siempre estará en tu mano.
En Seres sexuales sólo te recordamos que elijas siempre un establecimiento y unos especialistas que tengan el título correspondiente y los métodos y medios de seguridad avalados por el Ministerio de Sanidad de tu país. Y si no, no te arriesgues
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