Suspiros, jadeos… gemidos: la respiración durante el sexo
Nos ocupábamos ayer de la importancia que, realizar una respiración tranquila y relajada antes del sexo, tenía para una mejor práctica y una mayor y buena consecución final.
Hoy, nos hacemos eco de la también importancia de esta durante la propia práctica del sexo en sí. Y es que también el ejercicio indicado durante el día de ayer, lo podemos usar durante el sexo; eso sí, de tres formas bien diferenciadas:
- Si lo que deseamos es demorar el orgasmo, disfrutar más, y hacer disfrutar más a su vez a nuestra pareja, haz que la respiración sea larga, lenta y profunda, relajando el cuerpo y la mente; un método ideal para aquellos hombres que sufren de eyaculación precoz.
- Si lo que se desea es favorecer el orgasmo, deberemos hacer que sea más rápida y profunda; una técnica adecuada para las mujeres que presenten dificultades para alcanzar el clímax.
- Y, finalmente, si lo que queremos es que los orgasmos sean mucho más intensos (algo que, sin duda alguna, podríamos agradecer, y muy mucho…) podemos contener el aliento al acercarse a él, y liberarlo justo en el momento exacto en el que lo estamos teniendo. Eso sí, un buen “ah” para soltarlo no vendría mal…
Y también, un buen consejo: una respiración superficial, corta, antes del orgasmo, podría llegar incluso a incrementar la sensación de un mayor placer y goce.
Eso sí, después de haber terminado, podríamos finalizar nuevamente tal y como empezamos: con una nueva respiración. Por ejemplo, un buen método sería adoptar la postura de “cuchara” y hacer ambos mutuamente una respiración sincronizada, poniendo la mano en el estómago del otro para sentir el ritmo del aire.

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