Yo te deseo pero tú no tienes ganas ¿Qué hacemos?
La diferencia del “apetito sexual” en una pareja es algo muy frecuente. ¿Qué hacer cuando uno desea al otro pero el otro no tiene ganas? La receta no es simple pero hablar del tema con sinceridad es primordial. Cuanto más abierto sea el diálogo entre la pareja, más abierta será la sexualidad.
La parte que demanda se siente rechazada o rechazado (tanto sea el hombre como la mujer) y es allí cuando se comienza a dudar del sentimiento de la otra parte. Ya no se sabe qué actitud tomar para romper ese círculo vicioso: “Yo deseo pero él (o ella) me rechaza”. Lamentablemente, suele suceder que la parte que demanda no se detiene a pensar demasiado en la otra parte. Sólo se tiende a pensar que lo que le pasa a la otra parte “no es normal” o “que ya no le quiere como antes”.
La parte que siente menos deseo se ve como en la obligación de corresponder a la petición. Para evitar una confrontación se adoptan actitudes para evitar al otro: uno se acuesta más temprano, otro se refugia en el televisor o en el ordenador…. Esa parte actúa de este modo porque se siente responsable de las tensiones en la pareja. El hecho de que sienta menos ganas que la otra parte parece que no es reconocido ni considerado. Allí es cuando comienzan los reproches.
Los dos miembros de la pareja son partes involucradas por igual en la situación y el conflicto sexual puede llegar de repente si todo esto no se expresa. Poder hablar libremente para lograr una buena intimidad es esencial para todas las parejas. Una palabra que toque el corazón del otro, que exprese las emociones, los sentimientos que se experimentan.
La intimidad sexual es el mejor momento de comunión de la vida en pareja. Es imprescindible pasar más tiempo juntos para alimentar y reactivar el deseo mutuo.
Foto 1: Flickr, Foto 2: Flickr
Artículos relacionados









Últimos comentarios